Colin de Virginia (Colinus Virginianus), de aspecto y forma parecidos a la codorniz, es la especie mayormente introducida en Europa y en la Península. El colín de Virginia es más gordezuelo, con unos 24 cm de longitud y una envergadura de unos 30, cuyo plumaje, de tonalidad general castaño, es más bonito aún, si cabe, que el de la perdiz roja. Son sus partes superiores pardo rojizas moteadas y listadas de negro y amarillo, y las inferiores amarillentas y pardo rojizas con negras listas onduladas transversas, identificándola una blanca mancha que presenta en la garganta, así como una lista del mismo color a manera de ceja, separadas ambas por una banda negra que sale del pico y pasa por debajo de caza ojo. La mancha de la hembra es amarilla, por lo que se la puede distinguir fácilmente. Pico pardo oscuro y tarsos y pies grises azulados.

La voz del macho puede expresarse onomatopéyicamente como “bobuait ”, que en grafía inglesa se expresa bobwhite , por cuyo motivo se llama así popularmente al colín de Virginia en su país de origen. La hembra emite una especie de siseo.

Vuela más rauda que la perdiz roja, y como ésta apeona. Su hábitat es tan variado como puede serlo el de la perdiz pardilla, pero ante un peligro en ciernes prefiere refugiarse en espesos setos y matorrales. Se alimenta de insectos y semillas, mayormente de cereales; su carne, más que sabrosa, es exquisita.

No es ave migrante; de hecho, las únicas migraciones que lleva a cabo son para escapar del frío, pero sin alejarse mucho de su cantón.

En forma Libre le llega el celo entre Septiembre y Enero, pudiendo durar hasta Febrero. Transcurrida la “luna de miel”, la hembra construye un sencillo nido en un espesor de maleza, donde depositará su puesta de 12 a 18 huevos piriformes de blanca cáscara, los polluelos abandonan el nido con sus padres, que seguirán cuidando de ellos, generalmente en sitios distintos cada noche, durante tres semanas; a los días de la eclosión, los polluelos marchan ya a saltitos.

Es un ave que se acomoda a la cautividad, pero rara vez incuba debiendo ser incubados artificialmente, entre 23 y 24 dias.