La muda francesa es una enfermedad vírica. El síntoma más evidente es la pérdida de las timoneras (las plumas de la cola) y las remeras (las plumas largas de las alas) en periquitos jóvenes pocos días o semanas después de haber abandonado el nido. Algunos periquitos pierden todo el plumaje largo, rara vez incluso se ven afectadas las coberteras, es decir, el plumaje que recubre el cuerpo. Otros solo pierden algunas timoneras y/o remeras, pero la capacidad de vuelo casi siempre se ve seriamente afectada. Esto ha llevado a que los periquitos afectados también se llamen pichones corredoras o saltadores, su única forma de desplazarse.

El virus responsable de la enfermedad es un polyomavirus, llamado “budgerigar fledgling disease virus” (BFDV). Ataca a aves pertenecientes a los psitácidos (loros, a los que pertenece el periquito), pero también a paseriformes y rapaces. El contagio se produce a través del polvo de las plumas, el contenido del buche y los excrementos, además de la madre a sus hijos.

Un contagio de un periquito infectado a sus crías es prácticamente seguro, entre dos periquitos adultos bastante probable, aunque en este caso no se evidencia el síntoma más evidente, la pérdida de las plumas.

La enfermedad presenta dos formas, la crónica y la aguda. La aguda afecta a pichones que todavía se encuentran dentro del nido, con una edad de aproximadamente 20 días. Las crías sufren falta de apetito, no digieren la comida que se queda dentro del buche, sufren diarreas, hemorragias visibles a través de la piel, pérdida de peso, temblores y parálisis de las extremidades. En pocos días mueren el 80 – 100 % de las crías. Algunas no muestran síntomas antes de morir.

Si las crías se infectan más tarde de su segunda semana de vida o tienen anticuerpos sufrirán la forma crónica: pierden las remeras y/o las timoneras al poco tiempo de salirles, crecen de forma más lenta que crías sanas y también el desarrollo del resto del plumaje es más lento. Puede haber una mortalidad algo elevada, que ronda al 20 % de las crías. Los periquitos afectados no vuelan y son los típicos “corredoras”. Una vez adultos el plumaje puede volver a salir pasado una o dos mudas, pero no es raro que el periquito se quede sin el plumaje largo para toda su vida. En cualquier caso, seguirán llevando el virus y podrán contagiar a otros periquitos y aves de otras especies. La enfermedad en algunas otras especies de psitácidos es más seria y puede llevar a la muerte también de ejemplares adultos.

Si un periquito adulto se infecta normalmente no pierde el plumaje (aunque hay casos en los que sí ocurre). “Desde fuera” el periquito parece sano, normalmente su comportamiento es normal, pero el virus causa daños en algunos órganos internos: aumentan de tamaño el corazón, el hígado y los riñones. Con el tiempo pueden dejar de funcionar correctamente produciendo la muerte, pero la esperanza de vida de los periquitos infectados en realidad no está muy disminuida.

La única forma de determinar con seguridad si un periquito vivo está infectado o no es un análisis de las plumas y del contenido del buche. Por el momento, no hay ningún tratamiento efectivo contra la enfermedad. En EE.UU. se emplea una vacuna, pero que en Europa no está autorizada todavía y que además presenta bastantes efectos secundarios y cuya efectividad es dudosa.

Un periquito enfermo excreta el virus con sus excrementos, el contenido del buche, el polvo de las plumas… sobre todo en épocas de estrés aumenta esta excreción. Por tanto, la época de cría es especialmente peligrosa y un contagio a los polluelos es prácticamente inevitable. No es peligrosa para los humanos.

La muda francesa es, por desgracia, una enfermedad bastante frecuente. No es raro encontrar periquitos afectados en las tiendas de animales, y muchas veces el vendedor asegura que el periquito se encuentra perfectamente sano y que tiene este aspecto porque todavía es muy joven o porque está mudando. ¡No te lo creas! Un periquito con suficiente edad como para valerse por si mismo (es decir, prácticamente todos los periquitos que se venden en las tiendas) ya tiene todas las plumas, tanto las remeras como las timoneras, y solo insignificantemente más corto que los periquitos adultos. Además en muchos libros todavía se afirma que las causas de la enfermedad son desconocidas, genéticas o debidos a una mala alimentación.

Ahora se sabe que es una enfermedad vírica, contagiosa y bastante más severa de lo que en un principio se creía. El desconocimiento de la sintomología y de la causa de la muda francesa ha llevado a que muchos criaderos estén infectados y que también muchas personas privadas sigan criando con periquitos enfermos, produciendo, sin querer (o sin querer saberlo) polluelos también infectados.

Poner a criar periquitos infectados o que hayan estado en contacto con otros enfermos es una irresponsabilidad imperdonable.

La única forma de actuar ante la aparición de la enfermedad en grandes grupos de periquitos es interrumpir inmediatamente la crianza y no volver a ofrecer nidos hasta pasados cinco o seis meses. En este tiempo los periquitos infectados crean anticuerpos a la enfermedad que luego pasarán a sus crías a través del vitelo de sus huevos, protegiéndolos sobre todo de la forma aguda. Pero aún así pueden aparecer pichones con la forma crónica, que pierden su plumaje. Por ello este “método” solo es “recomendable” (pero aún así en mi opinión éticamente incorrecto) en criaderos grandes, profesionales. Si alguien tiene una pareja o dos de periquitos en su casa y enfermen de la muda francesa NO debería arriesgarse a criar con ellos, sino tenerlos alejados de periquitos sanos.

Los “corredoras”, al no poder volar, se encuentran ante algunos dificultades en su vida diaria. El dueño debería tenerlos en una jaula grande equipada de tal forma que se puedan mover por ella trepando sin necesidad de volar. Al sacarlos por la habitación es importante que no puedan caer desde grandes alturas, una forma de ayudarles es fijar sogas desde su jaula a un espacio de juegos que tengan por la habitación, no a mucha altura.

Un poco difícil es la decisión de si tener a un periquito afectado con una pareja sana aún con el riesgo de que la contagie, o si tenerlo sin compañía de un congénere. Yo por suerte nunca me he vito en la situación de tomar una decisión similar, pero creo que optaría por la primera opción. Como hemos dicho, la muda francesa en periquitos adultos (siempre y cuando no crían) no causa síntomas visibles, y los cambios en los órganos no suelen repercutir de forma significativa en la calidad de vida de un periquito, pero sí el tener que vivir durante toda su vida sin pareja de su misma especie. Pero esto es una decisión que cada uno debe tomar según lo que crea conveniente. Lo que sí se debería evitar de cualquier forma es introducir un periquito enfermo en un grupo de periquitos sanos.

Un pájaro adulto infectado y previamente inmunizado habitualmente conseguirá eliminar la infección sin llegar a desarrollar la enfermedad ni liberar virus al ambiente. Por otro lado, los animales que no dispongan de anticuerpos contra APMV desarrollaran la enfermedad en alguna de las siguientes formas según la confluencia de los factores descritos anteriormente:

– Forma sobreaguda: Muertes súbitas sin síntomas previos de enfermedad. Se observa más frecuentemente en periquitos a los 10 – 15 días de edad y otros loros jóvenes y neonatos.

– Forma aguda: Signos de enfermedad d

– Otros loros: Los animales están deshidratados con depresión, anorexia, pérdida de peso, retraso en el vaciado del buche, regurgitaciones, diarreas, hemorragias subcutáneas. El virus altera el sistema de coagulación, y cuando el ave recibe una inyección intramuscular o se le arranca alguna pluma en crecimiento sangra profusamente. Muchos mueren a las 12 – 48 h. posteriores al inicio de los síntomas. La mortalidad en loros de entre 14 y 150 días de edad es del 31 – 41%.

urante un breve espacio de tiempo. Los animales pueden llegar a morir a las 12 – 48 h. Mayoritariamente se da en pichones y animales jóvenes. El cuadro clínico varía según la especie afectada:

– Periquitos: Los pichones no aumentan de peso, están deshidratados, pálidos, muestran retraso en el vaciado del buche, el desarrollo del plumaje es anormal y pueden presentar distensión abdominal. En algunos casos se han descrito signos nerviosos, como temblores de la cabeza y del cuello. Prácticamente el 100% de los animales menores de 15 días de edad mueren, mientras que los mayores de 21 días tienen mortalidades entre el 30 y el 80%.

Los neonatos son muy susceptibles, tanto criados por los padres como criados a mano, aunque estos últimos presentan una mayor incidencia. Se describe este cuadro en conuros de menos de 6 semanas de edad, en guacamayos y loros eclécticos de menos de 14 semanas. Los supervivientes presentan problemas hepáticos y pueden eliminar uratos de color amarillento. Los loros eclécticos de entre 3 semanas y 4 años de edad parecen ser muy susceptibles y mueren con una sintomatología previa de estasis gastrointestinal, melena , hematuria y dolor abdominal.

– Forma crónica: Signos de enfermedad que se alargan en el tiempo (de semanas a meses) y en algunos casos puede terminar con el fallecimiento del ave. Se observa en jóvenes y en adultos con sistemas inmunes débiles. Según la especie afectada se describe:

– Periquitos (Melopsittacus undulatus): Los animales que desarrollan la enfermedad a partir de los 15 días de edad y sobreviven, pueden presentar alteraciones simétricas del plumaje, como distrofias de las plumas primarias y de la cola. Estos animales no pueden volar ya que presentan un plumaje de mal aspecto y despeinado, por eso comúnmente han recibido el nombre de “corredores” o pájaros con “muda francesa”. Las lesiones en el plumaje pueden ser causadas también por PBFD, aunque se dice que los afectados por APMV van recuperando un aspecto normal en las sucesivas mudas, mientras que los infectados por PBFD van empeorando. Los que sobreviven a la infección de APMV pueden mostrar signos nerviosos.

Tratamiento y control

En la actualidad podemos decir que no se ha descrito ningún tratamiento efectivo contra APMV. En la bibliografía se menciona el uso de inmunoestimulantes, interferones y fármacos antivíricos (como el aciclovir) pero ninguno de ellos ha confirmado ser efectivo en animales ratificados positivos científicamente. Aplicar tratamiento de soporte es la opción más indicada, para ayudar al sistema inmunitario del ave a luchar contra el virus.

autor: avesdejaula.mforos.com