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Alterar la dieta alimentaria que corresponde a cada una de las especies que habitan nuestro planeta, no es correcto. Si bien, como decimos habitualmente «lo comen», no es garantía de buena alimentación. Quien puede garantizar que nuestros canarios no padezcan el mal de «la vaca loca» al suministrarles alimentos a base de grasas bovinas, ovinas o porcinas, en afán de obtener mayor cantidad de proteínas. Nuestros canarios, genéticamente, son granívoros. ¿Cómo los alimentamos? Detengámonos un poco a pensar cuántos errores cometemos a diario.

En principio veamos las semillas en mal estado de conservación, sucias, con mucho polvo y en la mayoría de los casos con hongos, propulsores de enfermedades respiratorias y reproductivas. El tratamiento antipolvo y antimicótico no es una publicidad para la venta carente de fundamento. En Europa y EE.UU. hace más de un siglo que se aplica este tratamiento; definitivamente en los alimentos (granos) que se utilizan para la canaricultura y constituyen la dieta básica del canario. Luego recurrimos a una serie de alimentos complementarios, en su mayoría incompatibles con su metabolismo. Tomemos, por ejemplo, uno de ellos, el más común, económico y más usado: el famoso «pan rallado». Analicémoslo: proteínas 10,5% (el canario necesita entre 16% y 22%) más una importante cantidad de sal. El canario tiene entre 150 y 370 pulsaciones por minuto, dos a cuatro veces más que el hombre, por lo que el abuso de sal lo está predisponiendo a la hipertensión arterial con todos sus riesgos. Y lo peor es que, para la elaboración del pan, se utiliza el bromato de potasio altamente cancerígeno, prohibido para el uso humano. Segundo ejemplo: la molienda de galletitas dulces. Si bien este azúcar no es recomendable para la salud del canario, lo peor no está en ella si no en las grasas bovinas que se utilizan para su elaboración.

Aquí estamos frente a una situación similar a la de la vaca loca; cuando un canario pierde su estabilidad y deambula por el piso de su jaula, volteando repetidamente, ¿quién puede negar la duda de estar frente a un fenómeno semejante?, ¿cuántas otras están subyacentes? Enfermedades que hacen que el canario hoy sea un mal reproductor, las madres no alimenten a sus crías, el promedio de pichones sea tan bajo, las hembras sean descartables después del segundo año de cría y un año más el macho. Si bien los más entendidos dirán, y con razón, que las mutaciones y los cruzamientos han hecho lo suyo, ¡mucho más hemos hecho nosotros!…No se deben usar grasas animales para la elaboración de los bizcochos (pastones); únicamente aceites o margarinas vegetales, con reparo en estas últimas ya que, para los humanos son trans. Es preferible usar para la elaboración aceites vegetales no hidrogenados. He recordado a Europa, con el problema de la vaca loca porque de allí vienen los primeros pastones que están elaborados con grasa animal (como está expresado en sus envases) y se detecta en el uso. Por esto es posible que estemos frente al mismo error involuntario, pero error al fin y con consecuencias que bien pueden ser las que padece, hoy, el criador. En muchos paises se han copiado, alegremente, moliendo cuanto producto de panadería y/o fábrica de galletitas existen, desconociendo sus efectos. El canario no es un animal que, como el bovino, amerite estudios que determinen fehacientemente estos problemas, pero son así, existen y como exige el buen criterio, ante la duda, abstenerse. El hombre se posesiona de las cosas bellas de la naturaleza para adorarlas hasta que ellas mueren, sin tomar el menor de los recaudos. El deterioro de nuestros pájaros, en los últimos años, es alarmante. Debemos retomar el camino de la sensatez: proveerlos de alimentos sanos, naturales y elaborados respetando su genética.